23 nov. 2015

MI PASTOR

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"Estoy completamente seguro de que tu bondad y tu amor me acompañarán mientras yo viva, y de que para siempre viviré donde tú vives". (Salmos 23: 6)

Solo aquel que a vivido y conoce lo que ha hecho por el, puede expresar una profunda confianza en su Pastor. Es fácil confiar cuando todo va bien, mas cuando aparece lo malo, allí es donde se ha de manifestar nuestra verdadera confianza en el buen Pastor.

Pra. Mónica Polanco

AMIGO DE DIOS

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"No puedo ocultarle a Abraham lo que voy a hacer," (Génesis 18:17)

Abraham era conocido como "el amigo de Dios". Los amigos se cuentan las cosas y lo que planean hacer, especialmente cuando son cosas importantes y hay decisiones que tomar. Cuando Dios pensó en hacer juicio sobre Sodoma y Gomorra a causa del pecado se lo contó a Abraham y entablaron una conversación de confianza, abierta y atrevida. Ahora tampoco Dios no podía ocultar lo que Él iba a hacer con Abraham y toda descendencia porque lo consideraba su amigo.
Si estamos dispuestos a relacionarnos con Dios debemos considerar que El siempre está dispuesto a ser nuestro amigo, quiere hablarnos y también escuchar lo que tenemos que decirle.
Disfrutemos la intimidad con Dios y acerquemos libremente para contarle nuestros planes y escuchar que nos dice ÉL al respecto ya que podemos confiar plenamente porque Dios es un amigo verdadero que nunca nos ha de fallar.

Pra. Mónica Polanco

MI REFUGIO

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"Dios es mi salvador; Dios es mi motivo de orgullo; me protege y me llena de fuerza. ¡Dios es mi refugio!" (Salmos 62:5)
Si mi alma confía plenamente en la salvación que Dios me brinda.. no tendré temor de dejar todas las áreas de mi vida en sus manos, porque estoy segura que todo resultará para el beneficio de la salvación de mi alma... Meditar en su palabra y orar siempre serán medios benditos para fortalecer mi fe y esperanza en ÉL.

Pra. Mónica Polanco

GRATITUD

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Yo te he dicho: «Tú eres mi Dios; todo lo bueno que tengo, lo he recibido de ti. Sin ti, no tengo nada» .

(Salmos 16:2)

Cuando reconocemos a Dios como nuestro Señor y somos agradecidos de lo que recibimos, estaremos alegrando el corazón de Dios. Él quiere oír nuestra gratitud aun cuando las cosas nos parecen que van mal, porque Él tiene todo bajo control.
Procuremos que nuestro corazón sea humilde y sencillo para agradecer a Dios y nos de la fuerza que necesitamos para seguir confiando y obedecerlo. 
La gente ingrata no quiere obedecer, solo quiere recibir y pronto se olvida de Dios.
Mientras confiemos y seamos agradecidos, su bendición siempre nos seguirá y nos acercará delante de sus ojos porque a los altivos y orgullosos Él los observa desde la distancia.
Hace cuanto no le dices...
«Tú eres mi Dios;
todo lo bueno que tengo,
lo he recibido de ti.
Sin ti, no tengo nada»

Pra. Mónica Polanco

SOL DE JUSTICIA

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Días atrás tuvimos una lluvia intensa y tormenta eléctrica, ayer solo fue un día inestable y nuboso...esta madrugada mire por mi ventana y estaba aún oscuro, me levanté y fui a hacer mi caminata diaria junto a mi esposo, nos tomamos de la mano en medio de una intensa neblina que cubría la ciudad, el camino aún permanecía mojado y resbaloso a causa de la lluvia y la neblina, a ciertos metros no podía distinguir que había delante de mis ojos, a pesar del panorama nada nos impedía avanzar, lograr el objetivo y cumplir nuestra meta. Han pasado algunas horas, el sol poco a poco fue disipando la neblina hasta enseñorearse completamente del día...ya siento el calor y puedo disfrutar la mañana con un refrescante tereré.

Hay días que parecen oscuros, llenos de problemas y preocupaciones, de tristezas y dolor, de desesperanza y desolación, días intensos como la lluvia de una tormenta, días tan densos que envuelven nuestra mente y espíritu como la neblina de madrugada que no nos deja ver realmente lo que hay más allá de nuestros ojos, solo vemos un panorama incierto e inseguro, nos envuelve el temor, parece que no podemos avanzar, que estamos solos y no podemos salir de tal o cual situación. El camino se pone difícil, necesitamos ayuda, solos no podemos hacerlo todo, precisamos de Dios, tomemos fuertemente su mano ya que siempre está extendida hacia nosotros. 

No para siempre durará la tormenta de los problemas, ni la neblina de la duda y el temor, porque será disipada por Sol de Justicia que vendrá sobre nosotros trayendo paz, seguridad y salvación.
Si resbalamos la mano de Dios nos levantará, si perdemos el rumbo, su Espíritu Santo nos guiará por el camino correcto. Descansar y confiar en Él es nuestra mejor opción, para llegar a la meta victoriosos, para disfrutar la luz de su presencia, del calor de su amor y su eterno poder.


“Pero para ustedes que temen mi nombre, se levantará el sol de justicia trayendo en sus rayos salud.” (Malaquias 4:2)

Pra. Mónica Polanco