6 nov. 2009

CREADOS CON PROPOSITO

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Porque así dice el Señor, el que creó los cielos; el Dios que formó la tierra, que la hizo la estableció; que no la creó para dejarla vacía, sino que la formó para ser habitada: "Yo soy el Señor, y no hay ningún otro. (Isa 45:18 ) NVI

Dios decide crear el universo y a su gente como expresión de su infinito y profundo amor. La Biblia nos revela que Dios es el creador y el plan para su creación, también nos revela el profundo deseo que tiene de relacionarse y tener comunión con la gente al tomar forma humana, encarnado en la persona de Su Hijo Jesucristo.

Dios creó al mundo de manera singular y perfecta. Al hombre y a la mujer los creó con la capacidad de comunicarse para poder mantener una estrecha relación con ellos, los creó en última instancia, no por cuestión de amor o poco importante, sino asunto de prioridad y seguridad, porque primero creo todo lo esencial y todo lo necesario para que pudieran habitar en paz y sin ninguna necesidad.
Dios como Soberano y Rey de la creación compartió su gloria con el hombre, delegando parte de su autoridad y administración sobre la creación, para que cuidara de ella con mucha responsabilidad.

Dios se complace en toda su obra, lo expresó y declaró diciendo que “todo lo que hizo era muy bueno” De manera que nosotros como parte de su grandiosa creación debemos sentirnos amados (as) y valiosos (as). Sea lo que sea que te haga sentir lo contrario debes desecharlo, porque eres importante y de mucho valor para Dios, El ha diseñado un plan perfecto para tu vida, solo tienes que permitir que el guíe y gobierne tu corazón para llevarte hacia lo que el ha preparado para ti.
Abre tu corazón, deja que el tome el control de tu vida y de las situaciones que escapan de tus manos, de las que te hacen sentir mal y de poca estima, comienza a experimentar la diferencia que existe cuando involucras a Dios en todas las áreas de tu vida.
El nos creó, por tanto nos conoce muy bien y que es lo que nos sucede, por esta razón Dios siempre tendrá la mejor solución para nuestro pequeño o gran problema.

El Señor cumplirá en mí su propósito. Tu gran amor, Señor, perdura para siempre; ¡no abandones la obra de tus manos! (Sal 138:8) NVI

Pra. Mónica Polanco

3 nov. 2009

LIGADA A CRISTO

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Hace dos años, conocí una mujer con mucha necesidad del amor, de sus labios oí su historia, su entrega. Vivió por años una batalla en busca del amor, habiendo experimentado varias situaciones, lograba encontrarlo sintiéndose en plenitud, pero pronto desaparecía y volvía a experimentar un gran vacío. Creo que nunca en mi vida conocí a alguien tan apasionado por buscar el amor verdadero y tomar ciertos riesgos para encontrarlo, en lugares y relaciones equivocadas con el fin supuestamente de nunca sentir el vacío del amor.

Hoy me pregunto ¿cual era su búsqueda ? ¿Realmente buscaba el amor verdadero?
Saben, al pasar el tiempo me doy cuenta que su búsqueda no era el amor verdadero, ella se buscaba a sí misma, porque en algún momento de la vida perdió por completo esa identidad con la que nacemos, con la que Dios nos creó.
Ahora ¿como buscaba esa identidad? … comenzó buscando relaciones donde pudiera encontrarla y se viera reflejada, entonces buscaba su imagen en su pareja, construyó relaciones sin modelos a seguir, fluía una creatividad de sustentación, llegó a tener relaciones sin defectos, esto lo lograba ocultando cada defecto de ambos pretendiendo así que la sociedad no le juzgara y que su modelo de relación no encontrara quiebre.
La necesidad de verse reflejada, se transformó muchas veces en relaciones de capullo, donde se depende siempre de la pareja y cuando esto se vuelve absorbente es cuando se provoca el quiebre.
Sus relaciones fueron inciertas, su frase era “ hasta que nos sintamos bien juntos”, por el contrario de “hasta que la muerte nos separe”.
Sufrió, lloró, pero nunca fue llenado el vacío de su corazón, permanecía en ella la sensación de pérdida y siempre surgían las preguntas ¿quién soy? ¿qué tengo? ¿cuánto valgo? ¿ cuánto puedo?.
La verdad de todo es que tener Identidad es saber tener una respuesta a todas estas preguntas y es eso lo que buscaba ella en realidad, una “Identidad” la que en algún un momento perdió.
Para encontrar mi verdadera “Identidad” debo remontarme a conocer ¿quién me creó? ¿cómo es ese Creador? ¿cómo piensa?. Será mi primer paso.
Nuestro Creador es Dios y nuestro modelo es Cristo, nunca sabrás quien realmente eres si no conoces quien es Dios. El tiene sus atributos: Justo, Santo y Perfecto.
Cristo como hijo tiene las cualidades genéticas del Padre y si tu eres hijo de Dios, tu espíritu tiene esas cualidades genéticas .
Sófocles dijo: “ conócete a ti mismo como una manera de establecer tu IDENTIDAD”
Cristo dice: “niégate a ti mismo, por que los que se unen al Señor su IDENTIDAD esta en Cristo”
La fuerza de la identidad esta dentro de ti, en tu espíritu en lo que eres genéticamente en Cristo.
La mujer de mi historia hoy ha logrado comprender y sentir ésto dentro de su corazón, encontró su “Verdadera Identidad” y sabe que como hija de Dios merece lo mejor.
Fueron muchos momentos de gran tensión pero estoy sorprendida del cambio que solo Dios puede lograr en las personas. Hoy, veo a esta gran amiga distinta, fuerte, confiada… y eso me emociona.

Cristo dice:
“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.
Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, sino permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” Juan 15: 1-5

Autora:
Yeniffer Rejano

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